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No digas “deja de llorar” o “no llores”

Ejercer la paternidad y la maternidad no es cosa sencilla… Los niños no vienen con un manual, nadie nos enseña a ser padres, cada uno lidia con un montón de situaciones diariamente, el ritmo de vida no permite… etc, etc, etc, y la verdad es que seguimos repitiendo patrones de antaño que están mas probados por su fracaso que por servir al momento de criar a nuestros hijos.

Si, es verdad que como padre y madre, a diario manejamos sentimientos y emociones propios y ajenos. ¡Y a veces, todo puede llegar a ser mucho!, esas situaciones pueden rebasarnos y quizá todos lo hemos dicho, o al menos lo hemos pensado. “Deja de llorar”, “Solo deja llorar”, “Basta”, “Silencio”, si no lo has pronunciado, ¿Quizá lo oíste cuando eras niño?

  • “No seas tonto”
  • “Shh, todo el mundo te está mirando”
  • “¡Deja ese ruido, ahora mismo!”
  • “¡Deja de llorar o te daré motivos para llorar!”, etc.
Pero, ¿qué pasa si te dijera que cada vez que rechazas, invalidas o minimizas los sentimientos de tu hijo, realmente haces que tu trabajo sea más difícil. Muy rara vez tienen éxito en hacerlos parar de todos modos, y es más probable que necesiten más apoyo en el futuro en lugar de menos. Si no escuchas el mensaje que están intentando enviarte, el mensajero se hace cada vez más fuerte hasta que lo haces. Los niños buscan empatía y comprensión. Si no lo consiguen, seguirán intentándolo.
Llorar está bien. Llorar se vale, es necesario y hasta saludable. Es una forma muy saludable y necesaria para que los niños expresen sus sentimientos, y no necesitamos hacerlos parar. Al decirles que “dejen de llorar” enviamos el mensaje de que sus sentimientos no son importantes, que no son válidos, y que el niño puede ser tonto y molesto.
Si queremos que nuestros hijos aprendan a regular sus emociones y a confiar en nosotros con sus problemas y sentimientos, ¡entonces no podemos despreciarlos o limitarlos cuando tratan de hacerlo!. El llanto es siempre apropiado. Sea lo que sea lo que le moleste es válido. Puede parecer trivial, pero un niño no tiene una perspectiva adulta en el mundo.




A menudo la gente lucha más con permitir que los niños expresen sus sentimientos en público, pensando que no es apropiado y se preocupan de otras reacciones o del juicio externo. Eso enseña a los niños que necesitan calmar sus sentimientos por los demás. Eventualmente aprenden nuestras reglas sociales tácitas. Y de pronto al ser adultos han aprendido a manejar sus sentimientos y a expresarlos a veces, cuando de adultos lo consideran “apropiados”, pero esto trae otras consecuencias.
El verdadero apoyo de la regulación emocional es mediante la empatía y la comprensión, no silenciando.
“Escucha atentamente cualquier cosa que tus hijos quieran decirte, pase lo que pase. Si no escuchas ansiosamente las pequeñas cosas cuando son pequeñas, no te dirán las cosas grandes cuando sean grandes, porque para ellos siempre ha sido una gran cosa”.  Catherine M. Wallace
A veces, incluso cuando sabes que no debes decirle a tu hijo que deje de llorar, ¡es difícil saber qué decir!. Es posible que sientas que necesitas hacer algo, pero no estás seguro de qué. Si de niños se nos enseñó a silenciar los sentimientos por los demás, estas situaciones pueden ser increíblemente incómodas. Si nos hemos acostumbrado a reprimir los propios sentimientos, la experiencia de un niño expresando plenamente su tristeza, ira, decepción o cualquier otra emoción negativa puede ser muy desencadenante. La buena noticia es que la práctica hace que sea perfecta, y en realidad puede ser bastante sanador ser capaz de apoyar a tu hijo a través de sus propias emociones.
Entonces, ¿qué puedes decir? ¡Aquí algunas sugerencias!
  1. Está bien estar triste
  2. Sé que esto es realmente difícil para ti
  3. Estoy aquí contigo
  4. Cuéntame sobre eso
  5. Te escucho
  6. Eso fue realmente triste
  7. Te ayudaré a resolverlo
  8. Te estoy escuchando
  9. Sé que necesitas espacio
  10. Si, parece no ser justo
¡También podrías simplemente no decir nada! A veces no se necesitan palabras y la comodidad física o la presencia es suficiente.
Qué NO hacer cuando tu hijo llora:
  • No distraer. Al distraer a los niños de sus sentimientos, pierden la oportunidad de conectarse con lo que sienten. También envía el mensaje de que sus sentimientos no son importantes, o que son demasiado para manejarlos. Los niños necesitan saber que son capaces de lidiar con sus emociones para que se sientan seguros y capaces también. También es una manera bastante irrespetuosa de responder.
  • No castigar. El castigo y las recompensas no son parte de la paternidad respetuosa. ¡Nunca castigues, amenaces, avergüences, culpes o juzgues a un niño por sus sentimientos!
  • Sin peros. Cuando empatizas con los sentimientos de tu hijo, abstente de seguir con un “pero”. Ejemplo: “Estás triste porque querías un dulce, pero no puedes tener uno”. El “pero” algo invalida todo lo que viene antes. Intenta explicar o arreglar los sentimientos. No hay necesidad de hacer eso. Empatizar es suficiente.
  • No hacer demasiadas preguntas. El niño que llora está lleno de grandes sentimientos abrumadores, no tiene la capacidad de proporcionar respuestas a muchas preguntas. Empatiza primero, las preguntas más adelante.
  • Di que “está bien”. Las personas somos bien intencionadas al decir “está bien”, “estás bien”, “shhhhhh”, pero la verdad es que tu hijo no está bien en este momento. Ellos no se sienten bien, así que a pesar de tratar de ser tranquilizador, eso puede llegar a minimizar sus sentimientos. Una simple “está bien llorar” es una mejor opción.
  • Tienen un límite de tiempo. No use la empatía como una técnica para detener en última instancia el llanto. El objetivo es ayudar al niño a sentirse escuchado, comprendido, validado y apoyado. Eso podría tomar un tiempo, especialmente si nuestros sentimientos han sido rechazados cuando fuimos niños. la empatía no va contra el reloj, es decir, no puede practicar por 5 minutos y luego decir “no funciona” porque el niño todavía llora. La empatía no es una técnica de control, sino una manera de ponerse en el lugar del niño y de apoyarlo.
Apoyemos a los niños a expresar sus emociones y sentimientos desde la empatía y la comprensión. Porque se lo merecen. Los sentimientos no son algo que hay que evitar, sino oportunidades de conexión.
Fuente y desarollo: happinessishereblog

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